miércoles, 30 de enero de 2008

JEC




La jornada escolar completa (JEC), fue establecida el 6 de Noviembre del 2004, cuando se promulgó la ley Nº 19.979. De manera que éste error en la educación no es producto de la dictadura, sino que es el resultado del trabajo neoliberal que ha realizado la Concertación. Decimos neoliberal porque el método de financiamiento que posee ésta jornada responde a los intereses lucrativos del actual sistema educacional. Su sistema consiste en una subvención estatal que es un 30% mayor que la que reciben los estudiantes que asisten al régimen de doble jornada (mañana y tarde), por lo que se repiten los vicios que tanto hemos criticado. Mencionaremos algunos clásicos. El sostenedor que hace recortes del presupuesto para llevarse un dinerillo extra, como ocurrió en el colegio Britania donde dichos recortes se tradujeron a una mala implementación de la infraestructura, carencia de material didáctico, bajos sueldos para docentes y auxiliares, etc. Otro clásico es el de los establecimientos que se ven, muchas veces, en la obligación o necesidad de mentir con respecto a la asistencia de sus estudiantes, pues sino, no reciben la tan preciada subvención. O, en su defecto, los establecimientos se esfuerzan por llenar sus salas de estudiantes, llegando a cantidades alarmantes que hacen peligrar la labor educativa del colegio en cuestión. Pero no nos olvidemos de los clásicos que se viven en los liceos municipales, donde la diferencia de clases es descarnada, viéndose (como siempre) las comunas pobres mucho más perjudicadas que las adineradas. Sabemos que la mayoría de los liceos no cuentan con la implementación necesaria para llevar a cabo la jornada escolar completa. No olvidemos que estamos hablando de personas que están encerradas durante 8 horas en un establecimiento. Para esto se necesitan baños, casinos y materias que se justifique pasar. Supuestamente la jornada debe incluir electivos que estén fuera de la malla curricular, pero que contribuyan al desarrollo integral de los estudiantes. Esto no siempre es así. En muchos establecimientos la jornada se completa con horas extras de clases comunes y nunca falta el profesor agotado que prefiere entregar una guía complicadísima para resolver en las últimas horas, cuando los jóvenes se encuentran igual de agotados, con ganas de estar en sus casas o en otro lugar recreándose. Esto sin mencionar que tampoco hay tiempo en la semana para las actividades extras, ya sean deportivas o artísticas, puesto que hay que estudiar para las pruebas, cumplir con las tareas y realizar trabajos de alto nivel intelectual.
Pero olvidémonos de los clásicos. Analicemos los mitos de la JEC. Se dice que al tener más horas de “educación”, aunque por todo lo anterior podemos concluir que no es precisamente educación lo que se imparte en estas horas extras, los estudiantes aprenden más. Sin embargo la implementación es tan deficiente que estas horas extras se traducen en una pérdida de tiempo. Dicen que los establecimientos con JEC tienen un mejor rendimiento académico. Eso es falso. Un ejemplo es el liceo José Victorino Lastarria que posee media jornada y es conocido por su alto nivel académico. Es verdad que el Liceo de niñas Carmela Carvajal tiene JEC, pero ¿A costa de qué? ¿Esas niñas tendrán tiempo de vivir su vida fuera del liceo? Otro dato interesante es que Chile es el país que más trabaja y que menos produce. ¿Será que desde pequeños nos enseñan a trabajar como bestias para producir lo mismo que se produciría en una jornada mas corta? Todo esto es lógico. Si se trabaja muchas horas y en malas condiciones el resultado no será óptimo.
Por otro lado, el Estado no asume su responsabilidad de protección social, al no implementar programas recreativos, de prevención de drogas, al no asegurar una vivienda digna, una alimentación balanceada y una serie de necesidades básicas que al no verse satisfechas, impiden el correcto desarrollo intelectual de las personas. Como consecuencia, la clase política dirigente del país ha preferido ahorrarse éstos recursos e invertirlos en la JEC, para asegurarse de que con el encierro injustificado de 8 horas diarias, los jóvenes de Chile se vean alejados de los peligros que los esperan en las calles o al interior de sus casas, especialmente, aquellos que poseen menos recursos.
En síntesis, la JEC debe ser abolida, por ser un proyecto fracasado, tanto en su teoría, como en su ejecución.


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